—¿Cuál te dijo que era el problema?
—Supuestamente no conecta a Internet y el cliente me dijo que no era un problema de su módem por que un técnico ya lo había revisado —Dijo Jon mientras abría otra computadora en el suelo. El taller era muy pequeño y todo el suelo estaba cubierto de tornillos, cables, tapas viejas de CPUs y otros componentes rotos. Cerca de las paredes había torres de monitores e impresoras a medio desarmar.
—Parece que esta vez el cliente si pudo identificar el problema —Contestó sarcásticamente Fer.
—¿Ya intentaste conectarla directamente con el cable al módem?
—Fue lo primero que intenté —Replicó Fer mientras señalaba el cable Ethernet— Y trabajó normalmente. Yo creo que el problema ha de ser inalámbrico. Aunque no sabemos que clase de técnico le dijo que el problema estaba en la computadora y no en el módem.
—Tu revísalo, si sale problema le cobramos. Si no sale problema, también le cobramos por inepto —Dijo Jon mientras le pasaba un disco a Fer— Aquí hay una colección de controladores para tarjetas de red, probablemente solo necesita una reinstalación.
Fer insertó el disco en la computadora mientras daba varios clics hábilmente. El disco comenzó a girar dentro de la computadora. Rápido. Cada vez más rápido.
—Jon ¿El disco tiene algo que se ejecute automáticamente? Por qué yo no lo he abierto y ya está girando como loco dentro de la unidad lectora.
—No, son solo muchos ficheros con controladores, nada que se ejecute automáticamente. A lo mejor la unidad lectora también está mal.
El disco seguía girando. Rápido. Cada vez más rápido. Provocaba un pesado sonido. Como el de una sierra. En ese momento la unidad lectora se abrió de improviso y expulsó el disco. Este estaba girando tan rápido que rebotó en una pared y fue hacia Fer. Cuando este notó el disco, ya había pasado de largo y había terminado hecho trizas en el lado contrario de la habitación.
—Fer… ¿Que tienes en el cuello? —Dijo Jon titubeando mientras miraba a Fer cubierto de sangre. Este se palpó ligeramente cerca de la yugular y notó su mano llena de brillante color rojo.
—Tenemos que ir al hospital —Exclamó Fer alterado. Al momento de levantarse, jaló un cable de corriente por accidente. La computadora que estaba reparando hizo un par de sonidos extraños y el monitor estalló arrojando una lluvia de cristales por toda la habitación. Gran cantidad se enterraron en el pecho de Fer. Cayó al suelo del impacto.
—Espera amigo, ya mismo llamo a una ambulancia —Dijo Jon nervioso mientras se metía la mano en el bolsillo para alcanzar su celular. Sintió un leve escozor, sacó la mano con el celular prensado y notó que este estaba cubierto de un espeso líquido verde. Era ácido. El celular se había descompuesto y la batería estaba tirando ácido. Jon alterado arrojó el celular al otro lado de la habitación.
—¿Qué les sucedió muchachos, parece que hubieran estado en una pelea callejera? —Exclamó el doctor mientras entraba a la habitación de Jon y Fer.
—No nos va a creer —Dijeron ambos al unísono.