Eli se encontraba sentado en el aeropuerto, notó un hombre con su maleta en las sillas de enfrente. Luego su mirada se desvió lentamente hasta que se topó con una peculiar maleta azul. Desde lejos veía la etiqueta 'Elina Caras'. Suspiró, sabía que tenía que esperar un par de horas sentado. Su vuelo se había retrasado.
Tomó su maleta y revisó el cierre. Tenía ese afán de pensar que alguien iba a robar el contenido de su maleta. En eso, el hombre sentado en las sillas de enfrente, se paró bruscamente y exclamó.
—¡Qué tengan buen viaje!.
Un estruendo. Oscuridad.
Despertó y echó un vistazo a su alrededor. Se sintió horrible. Intentó pararse pero notó que tenía algo pesado encima de el. Tocó, intentó moverse. Sintió dolor.
Más dolor.
Giró los ojos en busca del hombre anterior, no estaba. Todo a su alrededor eran escombros. Estaba encerrado en una bóveda formada por la explosión. Los restos del techo se habían apilado y encontraron un extraño equilibrio a escaso metro del suelo. Las paredes que formaban el aeropuerto estaban hechas trizas, nuevamente los escombros se habían apilado y servían como soporte para el pulverizado techo que pendía amenazante.
Eli se palpó todo el cuerpo. Empezó a comprender, estaba en el aeropuerto. En el mismo aeropuerto en el que iba a tomar su vuelo, retrasado, pero ya no podría tomarlo más. Era el mismo aeropuerto. Ya no era el mismo aeropuerto. Siguió palpándose el cuerpo, tocó una cabeza, no era suya. Giró la mirada y había un cuerpo encima de el. Se lo quitó rápidamente. Sintió asco, pero fue solo instintivo. Se reincorporó, y caminando de rodillas se acercó al cuerpo. Lo inspeccionó. No. Era imposible. Ya no había vida ahí.
El lugar sintió la mirada penetrante de Eli. De rodillas, calculó rápidamente el tamaño de esa pequeña bóveda. Unos 5 metros de lado iban bien, aunque no era precisamente cuadrada, más bien circular. Eli tenía esa costumbre de ver todo en términos matemáticos. Contó los cuerpos con la mirada. Busco algo de vida en ellos de la misma manera. Siete al descubierto, un par de brazos que sobresalían de los escombros apilados y, muy probablemente, habían sido aplastados con el caer del techo. Y aun más comprimidos cuando el resto de los escombros se apilaron.
«¡Comida!» le cruzó rápidamente por la mente. Comenzó a moverse hincado. Sintió dolor. Se contó las heridas graves. Cuatro. Una profunda en la pierna izquierda, parecía que algo había salido disparado por la explosión y lo había golpeado. Otra más en elestómagoo, le sangraba sin parar, tenía restos del techo enterrados. Otra más en el antebrazo izquierdo, parecía que algo le había caído encima, pero aun así lo podía mover. Por último, ambos pies carbonizados. Tal vez producto de la onda expansiva.
Decidió dejar de contar las heridas pequeñas, eran demasiadas y tenía que buscar cómo salir de ahí.
—¡Ayuda, ayuda! —gritó hacia el techo—. ¡Hay alguien vivo aquí!.
Guardó silencio, cerró los ojos y agudizó el oído. Aún se escuchaban escombros en movimiento. A lo lejos, notó un par de alarmas y el ruido apagado de las ambulancias. De nuevo estudió la bóveda.
«Aun si saben que estoy aquí, tendré que esperar bastante. Los escombros se apilaron fuertemente en esta zona, así que necesitarán maquinaria pesada para acceder. La explosión empujó las paredes y techo iniciales, esto transmitió las ondas de choque al resto de la estructura del aeropuerto e hizo que se derrumbara. Pero no es todo. No. Tuvo que haber más de una explosión. Sino, esta bóveda donde me encuentro sería más grande, y por la ubicación en el aeropuerto, habría un agujero hacia la pista de aterrizaje»
»Suponiendo que fuesen dos explosiones, el intervalo en cada estallido variaría demasiado el tamaño y forma de la bóveda.
Buscó con la mirada nuevamente y siguió pensando.
«Voy a suponer que el estallido fue provocado por ese hombre. Sucedió enfrente de mi. No me puedo explicar como es que sobreviví, pero si el lo ocasionó quiere decir que la otra bomba no sucedió muy cerca de aquí. No sucedió antes, y después sería muy arriesgado. Sin importar la razón que lo haya impulsado a activar la bomba, el estallido inicial provocaría movilizaciones de las fuerzas antibombas y podrían desactivar cualquier otra amenaza. Si yo fuera ese hombre, no querría que se arruinase lo último que haría en mi vida. Aunque ello fuese hacer estallar un aeropuerto».
»Con esto tengo suficiente para suponer que ambos estallidos sucedieron al mismo tiempo. Uno muy lejos del otro. Esto crearía dos ondas de expansión y demasiada energía concentrada en el centro de las dos. El mejor lugar para concentrar tanta energía es el centro del aeropuerto, es la zona más fuerte de todo el edificio. Si estoy en una esquina del lugar, quiere decir que la otra bomba sucedió en el lado opuesto del mismo.
»Ambas explosiones, al mismo tiempo, provocaría que los restos impulsados lejos del centro de cada explosión, volvieran al mismo una vez que las ondas de choque se encuentran. Ahora veo por que los escombros a mi alrededor están tan comprimidos.
Eli seguía pensando, imparable. Esa actitud lo había llevado a ser el representante de su empresa en todo el mundo. Aunque claro, ese vuelo que estaba a punto de hacer en nombre de la misma, no tenía sentido en esta situación.
«Al mismo tiempo. El remanente de energía producto de la explosión sería todavía lo suficientemente fuerte en el núcleo, como para resistir el choque de vuelta, lo que provocaría que los escombros se comprimieran alrededor del centro de la explosión y crearan esta bóveda tan pequeña. Parece que logré sobrevivir por que la energía de la explosión que casi me mata al principio, me protegió de morir aplastado por los escombros. Básicamente esta bóveda es donde se concentró toda la energía.»
»No hay comida a mi alrededor. Los escombros están demasiado comprimidos. Los cuerpos empezarán a ser peligrosos en 24 horas. Estoy en un aeropuerto, así que la ayuda está cerca del lugar y ya deben de estar buscando sobrevivientes. Pero empezarán a buscar en el centro del edificio, por que es ahí donde están la mayoría de las tiendas y la venta de boletos, donde se concentran más personas. Las fuerzas de rescate siempre priorizan los lugares donde se concentran más personas. Suponiendo que en unas 10 horas comiencen a llegar a las esquinas del aeropuerto y los expertos en bombas estimen los orígenes de la explosión, estarán buscando a mi alrededor, dejarán la bóveda hasta el final. Supondrán que no hay nadie vivo cerca del núcleo del estallido. En ese caso tendría que esperar más o menos 30 horas. Para ese entonces ya llevaré el mismo tiempo perdiendo nutrientes y quemando la energía en mi cuerpo. Eso no es todo, mi cuerpo está gastando más energía de lo que acostumbra por que mis células están pendientes de mis heridas.
»Tengo 4 heridas abiertas, en 30 horas ya llevaré 6 horas expuesto a las infecciones producto de los cuerpos en descomposición. La bóveda se comprimió mucho, así que la calidad del aire en la misma empobrecerá exponencialmente.
»La maquinaria necesaria para acceder a esta bóveda desde afuera se tomará unas 3 horas en llegar al aeropuerto, o lo que queda de el, y 6 horas más en mover todos los escombros. Ya son 39 horas perdiendo sangre y energía de mi cuerpo.
«Es una pérdida de tiempo».
Se movió lentamente y recogió un trozo de cristal del suelo. Lo tomó con la temblorosa mano derecha y se hizo un corte profundo desde la muñeca hasta el antebrazo. Se recostó y cerró los ojos.