Sori estaba ahí sentado. Temblando de los nervios, era un pasillo largo, una luz tenue alumbraba todo el lugar y solo había una puerta en la pared. Era el único que quedaba, muchos entraban y todos salían derrotados. Era el turno de Sori. Se decidió, tenía que componerse, prepararse. Tendría que ser el único en salir victorioso de ahí.
—Ya estamos listos para recibirlo sr. Sori Arasa —dijo una mujer que abrió la puerta de la nada, cabello corto, anchas caderas. 'Secretaria' lo tenía escrito en toda la frente.
Sori se paró, era la hora. Se sintió extraño al caminar, nunca había sido tan consciente de cada paso hasta ese momento.
—Es la puerta al fondo —indicó la secretaria mientras se sentaba en un pequeño escritorio.
La abrió, se sentó en lo primero que encontró y vio esos ojos que lo observaban constantemente. Eran unos ojos vivos, que no reflejaban la edad de su dueño.
—Soy Anthel H., usted debe ser Sori Arasa. Por favor, relájese y por el momento facilíteme su CV para echarle un vistazo. —Dijo el hombre con una voz profunda. Tenía más de 50 años, su abundante cabello blanco desentonaba con esos ojos jóvenes, profundos y penetrantes. Sori se movió torpemente, pero al fin pudo sacar su CV y extenderlo a Anthel, quien lo tomó, le pasó los ojos por encima y luego lo echó a la trituradora que tenía a su izquierda.
—¡¿Usted cree que los CV sirven de algo?! —exclamó de repente.
Sori intentó decir algo pero le salieron palabrillas sin sentido, la pregunta lo había sacado de lugar. Estaba nervioso. Estaba muy nervioso. Respiró un par de veces y finalmente respondió.
—En el CV se puede ver la preparación de una persona, es la herramienta básica para conocer la preparación de todo aquel que aspire a un empleo.
—La primera pregunta ya la tiene mal. Espero que en lo que sobra de la entrevista me enseñe algo mejor que esto. —Contestó el hombre mientras cruzaba ambas manos y las descansaba en su imponente escritorio. Sin quitar su penetrante mirada de Sori, continuó— Le voy a decir algo, Arasa, los CV son basura. En este empresa no nos interesa lo que diga una tonta hoja. Aquí tenemos en cuenta tres factores principales para contratar a alguien: Actitud, preparación e imaginación. La actitud no está plasmada en esa burda hoja que usted considera esencial y solo contiene información difusa de la preparación. Contratar a alguien basándose solo en su CV es andar a tientas en la oscuridad, en cualquier momento puede uno encontrar una escalera, caer y bum, los sesos en toda la pared. ¿Me entiende?
Sori estaba más que sorprendido, era la primera vez en todos sus años de estar pidiendo trabajo que se encontraba con una empresa que no confiaba en el clásico CV. Se repuso por un momento y contestó débilmente.
—Claro.
—El objetivo de esta entrevista es evitar que escoria entre a la empresa. Yo, como representante de la misma, tengo la responsabilidad de identificar la escoria que se sienta frente a mi escritorio y sacarlo de patadas de aquí. Si lo atropella un auto en la calle, terminará con los sesos pintando todo el pavimento.
Sori estaba ahí, sudando frío, sintiendo como la penetrante mirada de Anthel H. se lo tragaba lentamente.
—Bien, aquí tengo una planilla que debo llenar con su información —dijo mientras sacaba de un cajón un par de hojas—. No crea que con 'información' me refiero a esa basura que viene en el CV. Sino a los tres factores que le mencioné antes. ¡Dígame cuales son! —dijo esto último acelerando el tono de voz.
—¿Factores? eh… si. Los tres factores —replicó Sori, nunca se había sentido tan nervioso. Casi tenía miedo de ese hombre– son actitud, preparación e imaginación.
—Bien, bien —contestó el hombre mientras escribía en la planilla y decía en voz baja— tiene buena memoria cuando está al borde del choque epiléptico producto del miedo.
—Disculpe, sr. H., si no consideran el CV ¿Por qué lo solicita la secretaria?
—Para saber si alguien es lo suficientemente listo para anteponerse al sistema y no traer uno por que piensa que son basura; piensa que son tan malos, que traer uno sería un insulto para la empresa. Y para saber si alguien es capaz de pensar fuera de la caja y ver que esa solicitud es solo una pregunta más de la entrevista.
—Y ¿Alguien ha hecho eso?.
—Si, solo una persona, lo contraté de inmediato. Ahorita es el vicepresidente.
Sori solo se irguió lentamente y abrió los ojos sorprendiéndose. Le parecía increíble la cantidad de preguntas escondidas que hacían en esa empresa.
—Curioso —murmuró Anthel mientras escribía en la planilla. Luego agregó con su profunda voz de siempre—. Ahora, Arasa, quiero que me cuentes un poco sobre lo que te gusta hacer en tus ratos libres.
—¿Mis ratos libres? Generalmente veo Televisión o paso un par de páginas al libro que ande leyendo.
—¡Rápido ¿Cuánto es 34x56?! —Exclamó el hombre mientras se paraba abruptamente de su silla.
Sori solo se sintió más perdido. Estaba a punto de perder el conocimiento, tantas sorpresas lo tenía al borde. Empezó a hacer cuentas rápidamente en su cabeza y replicó triunfante.
—¡1904!.
Anthel se sentó de vuelta. Sacó su calculadora y escribió algo en la planilla mientras decía en voz baja.
—Puede actuar efectivamente aun en situaciones abrumadoras. —Sacó un par más de hojas de un cajón y las extendió a Sori— Vas a resolver el siguiente sistema de ecuaciones. No puedes usar ningún tipo de calculadora, solo hojas y algo para escribir. Tienes cinco minutos.
Sori estaba a punto del colapso nervioso. Veía borroso, le temblaban la manos, sudaba y sudaba.
—Se acabaron los cinco minutos —exclamó Anthel— muéstrame lo que hiciste.
Le echó un vistazo rápido a las hojas y luego las colocó en la trituradora. Parecía que le gustaba usarla. Acto siguiente, escribió algo en la planilla y murmuró.
—Incapaz de aportar soluciones creativas a problemas inesperados.
Sori se envalentonó, cansado de la situación, y dijo.
—Disculpe, hasta ahora he visto que solo ha apuntado cosas negativas en esa planilla. Si no piensa contratarme, dígamelo de inmediato. No pienso seguir perdiendo mi tiempo con esta charada.
Anthel le clavó los ojos una vez más, suspiró lentamente y escribió algo con movimientos bruscos en la planilla. Luego extendió la hoja a Sori: «Capaz de ver un trampa escondida debajo de otra», levantó la mirada y vio una mano enfrente de si esperando a estrecharla:
—Contratado —Dijo finalmente Anthel.